Mahashivaratri – La sagrada noche del Señor Shiva

Mahashivaratri – La sagrada noche del Señor Shiva

La catorceava noche de la quincena oscura del mes lunar (de la luna llena a la nueva), es decir, la noche anterior a la luna nueva, es conocida como Shivaratri. La correspondiente al mes de Magha (enero-febrero) es llamada Mahashivaratri, el gran Shivaratri. Aunque cada organización celebra de acuerdo a sus postulados, este año, la fecha es para el día lunes 20 de febrero. Este día se celebra la manifestación de Shiva como el linga de luz que apareció entre Brahma y Vishnú cuando contendían entre sí para averiguar quién era el más poderoso y el origen del otro. El Kannashasha Ramayana dice que como ese hecho sucedió el día chaturdashi del mes de Magha, el Señor ordenó que se observe como una fecha sagrada. El mismo día se celebra el matrimonio de Shiva con Parvati, el momento en que el asceta se convirtió en un hombre casado.

Shiva es uno de los pocos dioses de la tradición hindú que es adorado en la quincena oscura del mes lunar, pues el periodo cuando la luna decrece y los dioses se debilitan es considerado por muchos un momento poco auspicioso. Los asuras (titanes), rakshasas (ogros) y bhutas (fantasmas) dominan el mundo. Sólo el Señor Shiva puede contener sus oscuros poderes. Por ello el devoto ofrece oraciones especiales en cada Shivaratri.
Durante el Mahashivaratri los devotos hacen vrata (penitencia), es decir, permanecen despiertos toda la noche relatando las historias de Shiva sobre su nacimiento, manifestaciones, matrimonios, hechos heroicos y la ayuda que ha dado a sus devotos a través del tiempo. Practican bhajans y kirtans (cantos y música devocionales) a la gloria del Señor y se abstienen de alimento y bebida. Derraman agua fresca y perfumada sobre el linga y le ofrecen hojas de bilva, leche y alimentos dulces.

Se cuentan varias historias acerca de la grandeza de Shivaratri. Una de ellas dice que en esa fecha se perdió el miembro de una tribu en la jungla y al caer la tarde buscó refugió en la copa de un árbol bilva. Pero como los aullidos de los chacales y leopardos llenaban el aire, decidió permanecer despierto toda la noche. Para evitar dormirse se pasó la noche entera quebrando las ramitas del árbol, las cuales cayeron accidentalmente sobre un pequeño lingam situado en la base del árbol. Sin proponérselo, el hombre había adorado a Shiva, pues había permanecido despierto ayunando y ofreció hojas de bilva a su lingam. Según otra versión se trataba de un cazador que no habiendo podido cobrar ninguna presa durante el día, decidió esconderse al atardecer sobre un árbol bilva. Removió las ramas para tener una mejor vista y unas cuantas hojas cayeron accidentalmente sobre el linga que se hallaba entre las raíces del árbol. Pero su tiempo en la Tierra se había cumplido, así que los servidores de Yama acudieron para llevárselo al infierno por sus numerosas faltas. Sin embargo, como había ayunado, se mantuvo despierto, sirvió al Señor y no mató a ningún animal ese día, aparecieron los ganas (servidores) de Shiva y detuvieron a los enviados de Yama. Fue tal la pelea que se armó que aparecieron ambos dioses. “¿Por qué deseas salvarlo?”, preguntó Yama a Shiva, “Chitragupta, mi asistente, quien lleva un registro completo de las acciones de cada persona, dice que este hombre ha vivido descuidadamente, matando cruelmente, cazando sin misericordia”. El amado esposo de Parvati le respondió: “Él me sirvió con las hojas que me gustan y permaneció despierto toda la noche. Me siento complacido, así que lo he bendecido y le he concedido la salvación”. Es notorio que en ambas versiones, por un involuntario acto de piedad, Shiva concede la salvación. Por esa razón el Señor es conocido como Asutosha, El que es complacido fácilmente. Todo seguidor de Shiva busca su gracia en Shivaratri.

Otra historia narrada en el Shivaratrimahatmya cuenta que el ministro brahmán del rey de Kuñjara, un reino a las orillas del río Sindhu, tuvo un hijo al que llamó Sukamara. A pesar de su buena educación, el niño creció hasta convertirse en un hombre inmoral y se casó con una mujer chandala (paria), que le dio cinco hijas y dos varones. Un día Sukamara buscaba una flor para adornar el cabello de la chandala y llegó hasta un templo de Shiva llamado Nageshvara (Señor de los nagas). El festival de Mahashivaratri apenas comenzaba y sin proponérselo Sukamara participó en él. Pero su vida mortal se había agotado y los mensajeros de Kala (dios del tiempo) llegaron para llevarse su alma. Casi al mismo tiempo aparecieron los servidores de Shiva y comenzaron a pelear por el alma del ruin brahmán. Finalmente los mensajeros de Shiva vencieron y se llevaron a Sukamara, ya que había participado, aunque accidentalmente, en un Shivaratri.

Una Historia más del Garuda Purana:

La historia del rey Chitrabhanu

En el capítulo Shanti Parva de la obra épica Mahabharata, Brishna, el cual estaba descansando en su cama de flechas y disertando sobre la justicia, se hace referencia al Maha Shivaratri por el rey Chitrabhanu. La historia dice lo siguiente:

Hubo una vez un rey de la dinastía Ikshvadu llamado rey Chitrabhanu, el cual gobernaba toda la tierra y que guardó ayuno con su mujer justo el día de Maha Shivaratri. En esos días el sabio Ashtavakra hizo una visita al rey.

El sabio le preguntó al rey cual era el propósito de su ayuno. El rey Chitrabhanu le explicó que tenía el don de recordar incidentes acaecidos en sus vidas pasadas, y en su vida anterior había sido un cazador de Vanarasi y se llamaba Suswara. Su único medio de subsistencia era matar y vender los pájaros y animales que cazaba. El día anterior a la nueva luna, mientras recorría el bosque en busca de animales vio un ciervo, pero justo antes de que su flecha saliera disparada se dio cuenta que el ciervo estaba con su familia y la pena le impidió darle muerte.

Así pues le dejó vivir. Todavía no había cazado nada cuando la noche llegó de repente y entonces trepó por un árbol para refugiarse. El árbol era un Bael. Su recipiente de agua que llevaba se rompió y perdió toda el agua que tenía, además de estar hambriento. Estuvo toda la noche despierto y no paraba de pensar en su mujer y su hijo que estarían hambrientos y esperando su vuelta. Para pasar el tiempo se entretuvo cogiendo hojas del árbol y tirándolas al suelo.

Al día siguiente volvió a casa y compró algo de comida para él y para su familia. El momento en que él rompió su ayuno un extraño se le acercó pidiéndole comida. Entonces le dio comida al extraño primero y luego se sirvió él.

En el momento de su muerte, vio a dos mensajeros del dios Shiva que condujeron su alma hasta Shiva. Conoció entonces el gran mérito que había ganado con la adoración inconsciente hacia el dios Shiva durante la noche del Shivaratri. Los mensajeros le dijeron que había ocurrido un Lingam (el símbolo de la adoración de Shiva) a los pies del árbol. Las hojas que había dejado caer, así como mojarlas con el agua del recipiente que se le rompió y al ayuno durante la noche y el día, fue una adoración inconsciente hacia el dios Shiva.

Como conclusión de esta historia el rey le dijo al sabio que vivía junto a dios y que disfrutaba de una dicha divina durante años siendo justo ahora cuando había renacido como Chitrabhanu y que por ello seguía ayunando en Maha Shivaratri. Esta historia es conocida también como Garuda Purana.

Om Namah Shivaya¡¡¡



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